viernes, 18 de marzo de 2016

*Embarazo en adolescentes

La prevención del embarazo de adolescentes es un asunto de responsabilidad. Este mal se produce por fallas del sistema de protección de niños, niñas y adolescentes, porque alguien incumplió con su deber o por hechos de irresponsabilidad personal, familiar, judicial o social.
La responsabilidad personal se impone en el caso de los hombres jóvenes o adultos que abusan de niñas que pueden ser sus hijas y a las que tienen el deber de proteger y cuidar, no seducir con manipulaciones o abuso de poder asociado a la asimetría de edad, al prestigio espiritual o a la posición económica.
Responsabilidad familiar le exigimos a los padres y madres en el cumplimiento de las obligaciones legales y morales que tienen frente a sus hijos e hijos menores de edad.



La ley 136-03 establece que la familia es responsable, en primer término, de asegurar a los niños, niñas y adolescentes el ejercicio y disfrute pleno y efectivo de sus derechos fundamentales y que tienen responsabilidades y obligaciones comunes e iguales en lo que respecta al cuidado, desarrollo, educación y protección integral de sus hijos e hijas.
El cumplimiento de la responsabilidad paterno filial es impostergable en una sociedad que es indiferente ante padres y madres que, en vez de cumplir sus deberes de protección, son un peligro para los hijos e hijas que engendraron.
Padres o madres que en lugar de orientar a las adolescentes hacia un plan de vida y procurar su desarrollo, se descuidan de sus estudios, de sus relaciones, de sus salidas y, muchas veces, hasta las explotan en trabajo infantil en las calles, las prostituyen o las convierten en una fuente de recursos económicos.

Responsabilidad exige la sociedad a la justicia, que por incompetencia, indolencia o ignorancia, permite la impunidad de abusos sexuales de niños o niñas por ausencia de pruebas de penetración, por sobornos o por presión social.


 

La responsabilidad de prevenir el embarazo en adolescentes es de todos y todas. Empecemos por educar bien a nuestros hijos e hijas pequeños. Inculcar en ellos y ellas el auto cuidado, el reconocimiento de su dignidad y la responsabilidad que tienen frente a su vida y su futuro. Enseñémoslos a decir no, a ser asertivos. A tomar decisiones inteligentes y de visión de largo plazo.



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