“¿De
donde vienen los niños?, la educación sexual
comienza a edades muy tempranas y debe abordar los diferentes aspectos
englobados en ella de manera paulatina y acorde al desarrollo evolutivo de
nuestros hijos o hijas. Debe ser rigurosa, objetiva y completa sin olvidar los
aspectos biológicos, psíquicos y sociales, entendiendo la sexualidad como
comunicación humana, fuente de placer y de afectividad.
Lo primero que sabemos
de nuestros hijos o hijas, es su sexo. Antes de verlo o de abrazarlo, y sólo
con saber si es niño o niña, comenzamos a imaginar a qué jugará, cómo será su
vida, la profesión que elegirá… y lo hacemos (sin darnos cuenta) en base a lo
que entendemos que le corresponde a cada uno de los sexos, en base a
estereotipos de género que no harán sino dificultar la expresión y el
significado que él o ella le quiera dar a su sexo.
No debemos olvidar
que el sexo no determina una manera de ser, sentir… ni gustos o aficiones.
Perder esto de vista, sólo dificultará el desarrollo integral de nuestros hijos
e hijas, incluyendo en éste el desarrollo sano y placentero de su sexualidad.
La educación sexual
está conformada por aspectos corporales, afectivos, cognitivos y relacionales y
a todos ellos, debemos atender.
En lo que respecta
a los aspectos corporales, los niños y niñas tienen que descubrirse,
conocerse y quererse. Por ello no es extraño que se auto exploren y busquen la
manera de generarse sensaciones agradables en las zonas del cuerpo más
sensibles (labios y boca, genitales, lóbulos…). Ante estas conductas debemos
trasmitir normalidad y, en niños y niñas de más edad, explicarles que
determinadas conductas se realizan en la intimidad.
Tras descubrir su
propio cuerpo tomarán conciencia de las diferencias con el otro sexo y
comenzarán a sentir curiosidad, querrán ver a papá y mamá desnudos o podemos
encontrarnos con que se han enseñado con otro niño o niña “lo que tienen”. Esta
situación nos puede resultar incómoda, sin embargo es desde la
perspectiva del adulto desde la que el desnudo y los genitales tienen
connotaciones sexuales, para los niños y niñas sólo se trata de curiosidad.
Es importante en
este momento, hablarles del pudor y de la intimidad, de que hay personas que
sienten más vergüenza que otras o que no quieren mostrarse desnudas y que eso
es algo que hay que respetar.

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